Algo más Permanente que la Nieve

En plena regeneración urbana tras la segunda Guerra Mundial, en Ámsterdam, el arquitecto Aldo Van Eyck desarrolla un proyecto urbano mediante el cual conquista la ciudad con 737 parques infantiles realizados entre 1948 y 1978.

En tiempos donde las nuevas decisiones urbanísticas se tomaban a favor de los vehículos y la movilidad rodada, Aldo van Eyck supo convertirse en el primer arquitecto que incluyó al niño como agente fundamental en el desarrollo urbano. La necesidad de espacios seguros para los más pequeños era algo latente y los parques infantiles eran la respuesta.

“Si creamos bien un parque infantil, creamos un mundo en el que el hombre redescubre lo esencial, en el que la ciudad redescubre al niño”

Francis Strauven, Vincent Ligtelijn. Aldo van Eyck. Writings. The Child, the City and the Artist, 2008

Establece al niño como objetivo fundamental de la ciudad y con ello establece al ciudadano de forma genérica, ya que todo lo que hacemos de niños nos forja como adultos del futuro.

Sus parques se situaban en solares abandonados, áreas sin construir, aceras que le robaban espacio al coche e incluso en terrenos antes ocupados por edificios demolidos tras la guerra.  Su composición se reducía a la mínima expresión. Los areneros con forma circular o rectangular eran los protagonistas del espacio. Se acompañaban con pequeñas estructuras de hormigón o madera y también con estructuras metálicas con diversas formas geométricas que fueron variando a lo largo de los años. El gran valor de todos estos elementos siempre abstractos era fomentar el uso de la imaginación para dotarlos de vida.

En su escrito “The Child, the city and the artist» defiende el poder de la imaginación. El niño imaginativo que practica el juego libre y activo encuentra cómo conectar con el entorno que lo rodea.  Es capaz de dotar de sentido propio a espacios abstractos y formas geométricas donde las posibilidades son infinitas. Se apropia del espacio de juego y hace de ese pedacito de ciudad su casa.

En 1956 tiene lugar el CIAM X (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna) en la ciudad de Dubrovnik. En este encuentro Van Eyck realiza una presentación titulada «Lost identity» compuesta por cuatro paneles donde describe el problema de la pérdida de identidad de las ciudades, destaca la importancia de la relación del niño con la ciudad, expone la solución ejemplificando con sus proyectos y concluye con un «llamamiento a las autoridades».

Para transmitir este mensaje hace referencia a cuando después de una fuerte nevada los niños se apoderan de los espacios de la ciudad y la ciudad entera queda casi a su disposición:

«Ya saben lo que ocurre tras una gran nevada: el niño se convierte temporalmente en el Señor de la Ciudad. Los pueden ver corriendo en todas direcciones, recogiendo nieve en los coches congelados. (…) Depende de ustedes ahora concebir algo más permanente que la nieve» 

Aldo van Eyck .Curso de Proyectos de Arquitectura en la Washington University en St. Louis, 1961.

Propone crear algo más permanente y repetible. Algo que se pueda extender a diferentes lugares de la ciudad y que ésta sea capaz de absorberlos estética y físicamente, integrándolos en su trama urbana. Algo natural y elemental que responda a la disposición y movimientos de los niños y que active su imaginación.

Su mensaje, a día de hoy, puede resultarnos cotidiano ya que, afortunadamente, todas nuestras ciudades cuentan con espacios seguros destinados a los más pequeños, pero es bueno mirar atrás para recordar y agradecer cómo Aldo van Eyck cambió la experiencia urbana para siempre.

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